Sobre marchas, contramarchas, democracia, autocrítica y ternura

En este blog nunca he escrito sobre política: leo sobre política, pienso en política buena parte del día, a veces comparto cosas sobre política y me gustaría creer que en mi vida tomo decisiones políticas, pero nunca escribo sobre política. En parte porque siento que no tengo mucho que decir respecto a temas en los que hay gente bastante más informada y elocuente que yo, pero en parte también por pura cobardía. Escribir además un comentario político en un blog que casi nadie lee y que sirve sobre todo para compartir las cosas a las que me dedico, no deja de parecerme algo inútil. Pero como ya casi no uso facebook y estas últimas semanas la lengua, los dedos y la panza no me dejan en paz cuando leo algo sobre las protestas en Ecuador, creo que lo más saludable es hacer caso a ese impulso absurdo. Así que, siguiendo la tradición del gran Joe Pino, escribo esta entrada esperando sinceramente no aportar absolutamente nada a ese “diálogo nacional” de insultos y descalificaciones que se vive en el paisito.

Antes de empezar, y en honor a la honestidad, debo algunas cosas sobre mí:

1. Soy Malo de Cuenca, quien haya pasado unas semanas en la atenitas sabrá seguramente lo que eso significa.

2. Estoy fuera del país desde hace 4 años, así que mi opinión está necesariamente limitada por la información que me alcanza a llegar. Esa información está conformada por blogs, diarios digitales, videos de youtube, publicaciones en redes sociales, mails, chats, mensajes y conversaciones de skype.

3. Tengo familiares trabajando en el gobierno, pero tengo también familiares de extrema derecha que tiran todo su veneno tan sólo al escuchar el nombre de Correa. A amb@s les quiero mucho y a amb@s me gustaría darles una buena patada en el trasero muchas de las veces.

4. Tengo amig@s y conocid@s que participan activamente en movimientos anti extractivistas. Escucho sus opiniones, les admiro, les quiero y les respeto mucho, pero tengo mis reservas con muchas de sus posturas (además de querer también patearles el trasero muchas veces).

5. Estudié en México gracias a un préstamo del IECE, y aunque estoy mega endeudado (para donaciones por favor dejar su mail en los comentarios de abajo), me siento también agradecido con este gobierno. Sé que esa riqueza la generamos entre tod@s los ecuatorian@s, así que mi deuda es en realidad con tod@s ustedes, sobre todo con las clases trabajadoras, pero, aunque el IECE haya trasladado mi deuda al Banco del Pacífico, también reconozco que antes de este gobierno los préstamos educativos y las becas eran menores y más difíciles de conseguir.

6. Vivo en uno de los estados más peligrosos de México, y aunque la violencia me ha mirado nomás de lejitos, no puedo dejar de sentir envidia al voltear al paisito y ver que allá todavía se pueden hablar de otras cosas que no sean torturas, impunidad, asesinatos y desapariciones.

Dicho todo esto, empiezo ya con mis opiniones. Me gusta mucho esto de enumerar, así que haré una especie de lista de lo que he pensado estos días.

1. Estamos en un momento peligroso para Ecuador y condeno cualquier intento golpista.

2. No voy a entrar a discutir las leyes en disputa, sólo diré que estoy de acuerdo con el espíritu de las mismas, aunque supongo que tampoco está mal ser precavid@s y considerarlas como leyes perfectibles. Pero la exigencia misma de archivarlas definitivamente me parece que es ante todo una demanda que favorece y que es promovida por la derecha. En este momento entonces, cualquier protesta, aunque no tenga que ver exclusivamente con esas leyes, va necesariamente a enarbolar la bandera de la derecha.

3. Sé que las demandas de quienes protestan son diversas y van más allá de las leyes de herencias y plusvalía. Me parece que meter en un mismo saco a quienes han salido a las calles, es seguir polarizando aún más el país. Sin embargo, y aunque creo que hay mucho por lo qué protestar (políticas extractivistas, plan familia, manejo comunicacional “bulleador” del gobierno, secretaría del buen vivir reduciendo al Sumak Kawsay a pura ideología new age, etc.), me parece irresponsable hacerlo en un momento en el que es claro que la extrema derecha está usando el descontento para su beneficio. Sólo imaginemos qué pasaría si, tal como much@s lo están pidiendo, Correa cayera. ¿Realmente la izquierda está lo suficientemente organizada y tiene la capacidad de movilización para llevar al poder a un gobierno popular y encima mantenerse allí?  Creo que la respuesta es no y la historia de los últimos derrocamientos del Ecuador es lo bastante contundente para predecir quiénes son los que llegarían al poder. Si la izquierda quiere un gobierno popular, debe construir ese gobierno popular recuperándose de los golpes que el correísmo le ha dado con un proyecto sólido a largo plazo. La inmediatez, la catarsis y la histeria colectiva no son buenas consejeras en este momento.

4. Aunque el gobierno haya usado y abusado de la paranoia conspirativa para provocar la sospecha en contra de cualquier opositor(a), tampoco podemos caer en la  ingenuidad de creer que no existen los intentos golpistas en el país. No hay que ser mag@ para sospechar que aún hay fuerzas extranjeras (y nacionales) que no quieren a Correa en el poder. Lo dice la historia de América Latina y lo dicen los gritos de FCF. ¿Por qué entonces sería un pecado ejercer un poco de autocrítica y considerar la ligera posibilidad de que esas fuerzas estén infiltradas en algunos movimientos de izquierda? Me parece que el reto de la izquierda está justamente en reconocer ese peligro y no permitir que esos poderes se entrometan y l@s usen para crear inestabilidad. Esto es lo lógico, pues si esas fuerzas llegan al poder no les interesará en lo más mínimo sus demandas.

5. No soy tan ingenuo como para pensar que la figura de Correa tiene el mismo peso que la de cualquier otro funcionario. Creo que efectivamente estamos ante un régimen con tendencia autoritaria. Pero incluso así, no se anulan las contradicciones y tensiones al interior del Gobierno. Sería una lástima, por ejemplo, que una iniciativa como el Código INGENIOS se vaya al traste. Según entiendo la propuesta del Código pudo ser mejor si no hubiera sido por el Acuerdo Comercial con la Unión Europea, pero aun así sigue siendo un paso hacia el conocimiento común… y esa es una conquista enorme y con consecuencias para las futuras generaciones que quizás todavía no podamos siquiera imaginar.

6. Se critica el autoritarismo del régimen como si nadie más que el “gran súper héroe-villano” fuera el responsable. Creo que aquí nadie es inocente. El correísmo es la consecuencia del contexto hostil, desigual, injusto, polarizado, jodido y demagógico de la política ecuatoriana. Ir más allá del correísmo no significa derrocar al gobierno, sino construir una sociedad donde sea posible otra forma de hacer política.

7. La Ruptura de los 25 lanzó un mensaje que me gustaría comentar. Parece como si quisieran dar una lección de humildad al gobierno, pero olvidándose del peligro de que todo esto desemboque en un golpe de estado de la extrema derecha. Creo que no basta sólo con exigir democracia al gobierno, hay también que condenar cualquier uso de las protestas para fines golpistas. ¿O es que un golpe de estado no atenta también a la democracia? Hay que exigir entonces democracia a toda la clase política del país.

8.  Llamar sanducher@s y borreg@s a tod@s quienes asisten a las contramarchas me parece que es caer en el mismo error que llamar peluconaes a tod@s quienes protestan. Las contramarchas son y van a seguir siendo fuerzas de choque, pues su fin es claro: defender al gobierno. Podemos entrar en un debate ético al respecto, pero no hay que olvidar que el fin de quienes protestan gritando “Fuera Correa Fuera” es también muy claro: tumbar al gobierno. Es romántica entonces la idea de que la calle se convierta en este momento en un lugar para la democracia y la libertad de expresión. A mí me parece que más bien se está transformando en un campo de batalla. Y esa es responsabilidad de ambos bandos.

9. Y con esto termino: “Gente que conozco, respeto y aprecio insultándose mutuamente e insinuando que su pertenencia o no a un grupo político determina su calidad moral… Tal vez ahí esté la raíz, o parte de la raíz de todo esto. Esa supuesta superioridad moral que actúa como coartada para justificar la violencia y evitar cualquier forma de autocrítica: en mi bando si se vale lo que en el otro condeno… Sépanlo: Ninguno es inocente. Intentemos ser responsables con lo que nos queda de ternura.” Tomado del facebook de David Barzallo.

Acentos – Arte y activismo/Programa 46.

“…hay una categoría que me parece pertinente para esta discusión que es la del artista catártico revolucionario… y que en general existen catárticos revolucionarios a secas, que es generalmente cuando nos tocan algo, cuando nos corren de una chamba, cuando hay una tragedia… entonces la catarsis es la que te obliga a manifestarte… y la mayoría de los eventos que intentan cambiar el poder vienen de una catarsis. No digo que esté mal, creo que es muy importante, pero yo considero que el problema de la catarsis, es que el hacerla te hace tener la ilusión que ya cambiaste todo el sistema que querías cambiar, entonces cuando se agota la energía de la catarsis se agota esa lucha.” Taniel Morales

“MAREA” de Radio Fantasma

Hoy les comparto el videoclip “Marea” de Radio Fantasma, en el que actué en octubre del 2014. La dirección estuvo a cargo de Daniel Ordóñez Malo.

El proceso fue algo apresurado pues tanto Daniel como yo íbamos a estar pocos días en Cuenca. Cuando nos invitaron, tan sólo tenían una locación (una fábrica de medallas y trofeos) y la idea de un personaje que bailara dejándose llevar por su “marea”. En una única visita al lugar de grabación, lo inventamos todo entre Daniel, Marisa (maquillaje y peinado), los Radio Fantasmas y yo, dejando que las ideas llegaran de  acuerdo a lo que nos daba cada espacio y los objetos amontonados de la fábrica. Pocos días después lo grabamos con hartas dosis de improvisación.

En cuanto a mi trabajo, procuré llegar sin demasiadas ideas previas de movimiento ni partituras, intentando que el cuerpo exprese en el instante los impulsos que el ambiente, la cabeza y mi propio cuerpo me daban, es decir, procuré estar lo suficientemente atento y relajado, para dejarme afectar por la “marea” del momento. Claro, con una cámara esto no siempre es fácil y el estado atento iba y venía.

Fue bacán la coincidencia de que me invitaran a actuar en el videoclip, porque esto de entrar en una “marea” para moverme, es algo que he venido trabajando por mi cuenta desde hace unos años. Aunque mi cuerpo no sea el de un bailarín ni el de un actor bien entrenado; aunque quizás esto no me conduzca a ningún resultado escénico; aunque prefiero ya no creer en fuerzas místicas ni divinas; buscar la “marea” del momento, tiene algo de mágico y me hace sentir que estoy vivo.